
Un hombre que se presentó falsamente como taxista fue condenado después de que un tribunal escocés determinó que engañó y detuvo deliberadamente a una joven durante lo que debería haber sido un viaje de rutina a casa, antes de someterla a una mala conducta grave y angustiosa dentro de su vehículo.
El caso, visto en el Tribunal del Sheriff de Falkirk, puso de relieve los peligros del transporte sin licencia y la vulnerabilidad de las personas que viajan solas de noche. El jurado concluyó que Mahmoud Kalawizada, de 32 años, abusó de la confianza y las circunstancias para poner a una mujer de 22 años en una situación de miedo y daño tras un encuentro nocturno en Stirling.
Una decisión a altas horas de la noche que se convirtió en una pesadilla

De madrugada, poco después de la 1:00, la mujer intentaba regresar a casa tras una noche de fiesta en el centro de Stirling. Como muchos otros en la zona, buscó transporte cerca de una parada de taxis oficial, cerca de un popular local de ocio nocturno.
El BMW azul oscuro de Kalawizada estaba estacionado en un área de carga junto a la fila, lo que daba la impresión de que operaba como un taxi legítimo. Según la prueba presentada ante el tribunal, la mujer se acercó al vehículo creyendo que formaba parte de la fila oficial y preguntó si estaba disponible.
Aunque Kalawizada no tenía licencia de taxi ni estaba legalmente autorizado para ofrecer servicios de transporte, le indicó que podía llevarla a su casa. Tranquilizada por la ubicación del vehículo y su respuesta, la mujer proporcionó su dirección y subió al coche.
Ella se sentó en el asiento del pasajero delantero y luego explicó que las puertas traseras parecían estar cerradas, lo que reforzó aún más su suposición de que el automóvil estaba funcionando como taxi.
Un viaje que dio un giro alarmante

En lugar de conducir directamente al destino indicado, Kalawizada se desvió de la ruta prevista. El viaje, que debería haber sido sencillo, se extendió por zonas de Clackmannanshire, con múltiples paradas inesperadas en el camino.
La mujer declaró posteriormente ante el tribunal que empezó a sentirse cada vez más incómoda a medida que el coche se alejaba de su domicilio. Una parada se produjo en un restaurante de comida rápida, y en otra, el conductor se detuvo para hablar con ella de una manera que le causó gran incomodidad y preocupación.
Finalmente, el coche entró en una tranquila calle residencial de Tillicoultry, una zona desconocida para la pasajera. En ese momento, su miedo se intensificó.
“Estaba aterrorizada”, le dijo al jurado. “Sabía que no vivía allí y no entendía por qué estábamos allí”.
Cuando el coche se detuvo, oyó un clic que, según ella, indicaba que las puertas estaban cerradas. Intentó salir del vehículo, pero al principio no pudo abrir la puerta.
Miedo, resistencia y escape

Las pruebas presentadas ante el tribunal describieron cómo Kalawizada intentó acercarse a la mujer dentro del espacio reducido del vehículo, tocándola sin su consentimiento. La situación le causó una angustia extrema.
En un momento de desesperación, gritó con fuerza para llamar la atención de los vecinos. Esa reacción, dijo, pareció sobresaltarlo.
“Grité tan fuerte como pude”, declaró ante el tribunal. “Intentaba que alguien me oyera”.
Sus acciones resultaron cruciales. Logró abrir la puerta y escapar del vehículo, tras lo cual Kalawizada huyó del lugar.
Conmocionada y entre lágrimas, la mujer contactó de inmediato a su novio, quien fue a recogerla. Más tarde describió lo difícil que fue procesar lo sucedido, afirmando que la experiencia la dejó profundamente angustiada.
Investigación policial y pruebas corroborantes

La policía fue notificada poco después y abrió una investigación. Los agentes revisaron las imágenes de las cámaras de seguridad de los alrededores, incluyendo Ellistoun Drive, donde ocurrió el incidente.
Si bien las cámaras no capturaron evidencia visual del incidente en sí, una grabación de audio de un equipo cercano registró un grito agudo seguido de sonidos de angustia aproximadamente a la 1:56 am. Los fiscales dijeron al tribunal que este audio respaldaba firmemente el relato de la mujer.
La grabación fue reproducida durante el juicio y fue descrita como profundamente inquietante.
El Ayuntamiento de Stirling también confirmó durante el procedimiento que Kalawizada no era, y nunca había sido, un taxista con licencia.
El relato del acusado

Kalawizada, quien vivía en Stirling en ese momento, pero ahora reside en el norte de Londres, negó todas las acusaciones. Declarando a través de un intérprete, afirmó que estaba en Stirling después de cenar con amigos cuando la mujer se le acercó para pedirle que lo llevara.
Declaró ante el tribunal que accedió a ayudarla porque “sentía lástima por ella” e insistió en que no hubo ninguna conducta inapropiada. Negó haberla detenido, haberle hecho insinuaciones y haberse hecho pasar por taxista.
A pesar de su testimonio, el jurado rechazó su versión de los hechos.
Veredicto de culpabilidad y custodia inmediata
Tras un juicio de tres días, el jurado tardó menos de 90 minutos en llegar a un veredicto unánime de culpabilidad en todos los cargos. Estos incluían engañar a la mujer insinuando que era taxista, detenerla ilegalmente desviándola de su destino declarado y utilizar un vehículo de alquiler sin la licencia ni el seguro correspondientes.
Tras el veredicto, el sheriff Craig Harris ordenó que Kalawizada permaneciera bajo custodia en espera de los informes de sentencia.
Al explicar la decisión de revocar la fianza, el sheriff describió la conducta como “un comportamiento depredador contra una mujer joven” y enfatizó el grave riesgo que representa para la seguridad pública.
“Esta condena implicó engaño deliberado”, declaró el sheriff. “Demuestra un peligro para la ciudadanía, en particular para las mujeres que dependen del transporte público a altas horas de la noche”.
El Sheriff Harris agregó que los tribunales superiores habían dejado en claro constantemente que los delitos que involucraban engaño y explotación de personas que buscaban un transporte seguro serían tratados con la máxima seriedad.
“Existe un riesgo sustancial de que se cometan más delitos si se concede la libertad bajo fianza”, concluyó.
Antecedentes y mitigación
El abogado defensor, John Brannigan, declaró ante el tribunal que Kalawizada no tenía antecedentes penales y trabajaba a tiempo parcial como tapicero. Aunque ahora residía en Londres, mantenía vínculos familiares en Stirling.
Los registros de Companies House también muestran que figura como el único director de una empresa de mantenimiento de motores recientemente constituida con sede en Londres.
A pesar de estos puntos, el tribunal determinó que la gravedad del delito y la clara violación de la confianza superaban los argumentos de mitigación en esta etapa.
Un caso con implicaciones más amplias
El caso ha reavivado el debate sobre la importancia del transporte con licencia, especialmente en las zonas de ocio nocturno. Las autoridades han reiterado su recomendación de utilizar taxis registrados y servicios de transporte verificados, especialmente en horas de la noche.
Para la víctima, el juicio marcó un paso difícil pero necesario hacia la rendición de cuentas. Su testimonio, respaldado por pruebas de audio y las conclusiones de la investigación, resultó crucial para lograr la condena.
Kalawizada se mostró solemne al ser conducido desde la sala del tribunal a las celdas de detención, dando por concluida la fase del juicio. Se espera que la sentencia se dicte tras la finalización de los informes ordenados por el tribunal.
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