Llegué a casa y encontré a mi madre magullada. Al mismo tiempo, llegó una foto: mi padre en un yate con su amante. Olvidó una cosa: soy detective. Salí, llamé a mi abogado y di la orden que habíamos preparado durante años: «El expediente está listo».
Llegué a casa sin avisar. La puerta mosquitera crujió, un sonido familiar que me recordaba todas las discusiones que habían ocurrido tras ella. El olor […]